La mayoría de mis sesiones de retratos tienen lugar en mi estudio particular de Ciudad de México, un espacio tranquilo e íntimo moldeado por la luz, el ambiente y la atmósfera. Nos movemos lentamente, dejando que la quietud, los movimientos sutiles y los gestos naturales guíen el proceso sin actuaciones ni presiones. Mi enfoque se basa en la atención: fijarme en los pequeños detalles de la presencia. En lugar de poses rígidas, trabajamos con lo que se siente real en el momento. Estas sesiones de retratos ofrecen un momento tranquilo de presencia, autenticidad y de ser visto.



































































